martes 23 de marzo de 2010

La miseria de nuestra democracia

Ignacio Escolar lo dice tan bien y tan claro, que me limito a reproducirlo:

La miseria de nuestra democracia fomenta el bipartidismo y favorece a la derecha. Es una cuenta tan evidente, tan escandalosa, que sorprende que el Congreso haya necesitado dos años de comisión para llegar a cero, a la nada con sifón. Si divides el número de diputados de cada partido por sus votos descubres, con pavor, que cada parlamentario del PSOE o del PP representan, de media, a unos 67.000 votantes; mientras que en cada escaño de Izquierda Unida se amontonan, apretujados, casi medio millón de electores. Ésa es la grandeza de las matemáticas, ésa es la miseria de nuestra democracia. Si se aplicasen algunas de las reformas propuestas para avanzar hacia un sistema verdaderamente proporcional, sería casi imposible que un PP tan radical como el de los últimos años pudiese aspirar a gobernar con mayoría absoluta, al tiempo que permitiría muchas opciones de alianzas entre partidos de izquierdas. Como ha escrito en Público Vicenç Navarro, ese sistema electoral injusto, que nació bajo la amenaza del golpismo, es una de las principales causas del subdesarrollo social de España, el país con menor gasto social por habitante de nuestro entorno.

Así las cosas, PP, PSOE , PNV y CIU vuelven a dividir España en tres, la del uno, la del otro y la de los nacionalistas. A IU cada escaño le seguirá costando cientos de miles de votos y la pluralidad seguirá siendo sólo una ilusión. Ya sabíamos que jugábamos con el balón de uno y el árbitro del otro, pero por lo menos las reglas podían ser las misma para todos, ¿no?